Rhonda Fleming: “El Technicolor cambió la dirección de mi carrera”

Para algunos es Mary Carmichael, la paciente ninfómana del hospital psiquiátrico Green Manors, que es tratada por la Dra. Constance Petersen (Ingrid Bergman). Para otros es Meta Carson, la secretaria que trabaja para el abogado del jefe mafioso Whit Sterling (Kirk Douglas). Para los que prefieren el cine a color es la jugadora de póquer Laura Denbow, novia del marshal Wyatt Earp (Burt Lancaster). Aquellos que bucean más profundamente en las aguas del mar cinéfilo, la reconocen como Joan Carlisle, que complica la salud mental de su propia hermanastra Charlotte Bronn (Jean Simmons) al seducir a su marido. Estos son solo algunos papeles destacados en la carrera de la actriz y cantante Rhonda Fleming (1923), con más de 40 películas en su haber, la mayor parte de ellas filmadas entre los años 1945 – 1965, que hoy en día se los conocen como “la era dorada de Hollywood”. Como suele suceder con la carrera de cualquier interprete de ese período histórico, su trabajo como actriz se encuentra asociado con las figuras más importantes del séptimo arte. Sin embargo, Rhonda Fleming también logró hacerse un nombre por sí sola, cuando el Technicolor finalmente revolucionó el celuloide. Su presencia escénica sumó una magnética apariencia a la gran calidad que ya tenía como actriz. Fue en ese momento que los espectadores se deleitaron con sus penetrantes ojos celestes y su magnífica cabellera colorada, rasgos característicos con los que pasó a ser conocida como la “Reina del Technicolor”.
La carrera de Rhonda Fleming puede entenderse en cuatro etapas que se suceden y superan. En la primera, como actriz de reparto en la década del 40, interpretando pequeños grandes papeles en películas aclamadas por la crítica y el público. A tal punto que tres de sus películas suelen ser citadas en el ámbito académico como los ejemplos más destacados para el estudio de los géneros cinematográficos: el thriller psicológico en Spellbound (1945) de Alfred Hitchcock, el terror en The Spiral Staircase (1946) de Robert Siodmak, y el cine negro en Out of the Past (1947) de Jacques Tourneur. El clásico de Hitchcock también se destaca por la incorporación de una escena surrealista, la famosa “secuencia del sueño” de Salvador Dalí. Justamente allí se esconde una primera señal del potencial de gran estrella de Fleming, ya que algunas escenas tuvieron que ser cortadas en la edición final porque opacaban la presencia de la protagonista Ingrid Bergman.
Pero es al terminar esa década cuándo finalmente nace una estrella. Bajo el contrato del afamado productor David O. Selznick, Fleming consigue el papel que da inicio a su segunda etapa como artista, al interpretar a la doncella Alisande La Carteloise en A Connecticut Yankee in King Arthur’s Court (1949). Esta comedia musical que protagoniza junto a Bing Crosby resulta un importante éxito de taquilla, además de ser la primera película de la actriz en Technicolor.
En la década del 50 alterna su trabajo en películas que destacan su deslumbrante cabello pelirrojo (resaltado aún más con el uso del 3-D), como el musical Those Redheads from Seattle (1953), con algunas obras más centradas en su calidad interpretativa. Regresa al cine negro con While the City Sleeps (1956) de Fritz Lang, y obtiene grandes papeles en el western Gunfight at the O.K. Corral (1957), y el drama Home Before Dark (1958).
Luego se reinventa como artista, al comenzar su dilatada carrera como cantante, en la misma línea en que lo habían hecho antes sus contemporáneas Doris Day, Lena Horne y Alice Faye. Su trabajo con Crosby había sido un buen antecedente de sus aptitudes vocales y esto queda confirmado en 1957 con una serie de exitosos conciertos en el recién inaugurado hotel Tropicana en Las Vegas. Un año más tarde lanza en Columbia su único album, Rhonda. Fue justamente la reedición en 2008 de este trabajo en formato CD bajo el nombre de Sings Just For You el motivo de la siguiente breve entrevista. Pero hay una cuarta etapa en su carrera que aún no ha sido mencionada, su labor como filántropa. En los últimos 30 años se alejó definitivamente de las cámaras y los escenarios para dedicarse a actividades benéficas destinadas a los homeless, las víctimas de abuso infantil y sobre todo centrando su apoyo en enfermedades femeninas. Es éste un buen resumen de la trayectoria de una actriz que nunca logró un papel definitivo con la que se la pueda identificar, y que alguna vez expresó que no encontraba roles de mujeres fuertes para interpretar. Tal vez sea por eso que terminó dedicando el último tramo de su vida a tratar que las mujeres puedan obtener esa fortaleza a través del bien más preciado, la salud.

Me gustaría que me cuentes sobre el álbum que grabaste con Frank Comstock And His Orchestra, Rhonda (1958).

Se trató de un álbum de Columbia y fue un compilado de canciones de mi apertura en el Tropicana Hotel de Las Vegas y una gira que hice de “Gershwin”. El año pasado, la compañía con sede en Londres “Sepia Records” remasterizó muchas de mis canciones y relanzó un nuevo CD que se está vendiendo muy bien y estoy recibiendo emails de muchos fanáticos que lo aman y es un honor encantador.

¿Cuál es tu mejor recuerdo de haber trabajado en el clásico Spellbound de Alfred Hitchock?

Conocer a una verdadera estrella, Ingrid Bergman, y el artículo que escribió Hedda Hopper comentando que sentía que mi papel debería haber sido ampliado y que merecía una nominación al premio de la Academia, por lo que Hitchcock tardó dos días adicionales para tratar de ampliar el papel. Sin embargo, la secuencia del sueño fue cortada y reducida solamente a un destello desvanecido que hizo que luciera como Ingrid Bergman, lo cual fue muy decepcionante. Cuando fui elegida como ninfómana de una institución mental, mi madre y yo tuvimos que buscar la palabra en el diccionario, ya que no teníamos idea de lo que significaba. Mi madre comentó después que al menos sabía que “no estaba encasillada”. Me encantaba interpretar papeles de “reparto” y todavía no me habían descubierto para el Technicolor, lo que cambió la dirección de mi carrera.

Por último, ¿cómo podrías describir tu trabajo con Fritz Lang en While the City Sleeps?

Yo era una “esposa atrevida”, que era un papel divertido para interpretar siempre y cuando obtuviera sus “recompensas”. Fritz Lang era un muy buen director y fue un placer trabajar con él.

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